Un milímetro de lluvia sobre un metro cuadrado de cubierta es, exactamente, un litro de agua. A partir de ahí, calcular lo que recoge tu nave es una multiplicación sencilla. La trampa está en el número que eliges para dimensionar el depósito: el total que cae en todo el año no es la cifra que te dice qué capacidad pedir. La que manda es el reparto mes a mes, y en particular los meses en los que casi no llueve.
La regla que lo explica todo: 1 mm de lluvia = 1 litro por m²
Cada milímetro de lluvia deposita un litro de agua por cada metro cuadrado de superficie horizontal. Una cubierta de 1.000 m² bajo una lluvia de 20 mm recibe 20.000 litros (20 m³). Es la base de todo el cálculo: de ahí solo hay que descontar lo que se pierde antes de llegar al depósito.
La fórmula, en una línea
El volumen que recoges al año sale de tres datos:
Litros captados = Superficie de cubierta (m²) × Pluviometría (mm) × Coeficiente de escorrentía
Esa es la cuenta anual, que sirve para comprobar la viabilidad de la cubierta; la tienes desarrollada paso a paso en la guía para calcular la capacidad. Aquí la usamos una sola vez, como punto de partida, porque el total anual es justo el número que luego vamos a descartar: no es el que dimensiona el depósito. Lo interesante empieza cuando repartes esa cuenta por meses.
La superficie es la proyectada, no la del faldón
La lluvia se mide sobre el plano horizontal, así que para el cálculo cuenta la superficie en planta de la cubierta (la que proyectaría su sombra al mediodía), no la superficie real del faldón inclinado. Una nave a dos aguas con faldones en pendiente tiene más metros de chapa que de planta, pero recoge el agua de su planta. Usar la superficie desarrollada del faldón infla el resultado y hace pedir un depósito mayor del que corresponde. Para el cálculo, mide el rectángulo del suelo que ocupa la nave.
Qué coeficiente de escorrentía corresponde a tu cubierta
El coeficiente de escorrentía es la fracción de la lluvia que llega de verdad al depósito. El resto se pierde por el mojado del propio material, la evaporación y las pérdidas superficiales de escorrentía. El primer lavado se descuenta aparte (ver más abajo). Estos son los valores que usa nuestra calculadora, así que el cálculo de este artículo no contradice a la herramienta:
| Tipo de cubierta | Coeficiente |
|---|---|
| Chapa metálica o panel sándwich | 0,90 |
| Teja | 0,85 |
| Hormigón | 0,80 |
| Plástico (invernadero) | 0,70 |
| Escorrentía sobre terreno | 0,45 |
Cuanto más liso e impermeable es el material, más alto es el coeficiente: una cubierta de chapa entrega casi toda el agua (0,90), mientras que un terreno se queda con más de la mitad (0,45).
Ejemplo: una nave de 1.200 m² — el año entero y luego mes a mes
Tomemos una nave agrícola de 1.200 m² con cubierta de chapa (coeficiente 0,90). Para que el ejemplo sea de verdad, usamos la pluviometría real de dos estaciones de AEMET con climas opuestos (serie 1981-2010; detalle al final): Sevilla Aeropuerto, clima seco de verano, y A Coruña, clima atlántico lluvioso todo el año. En Sevilla caen 539 mm al año, así que 1.200 m² × 539 mm × 0,90 = 582.120 litros, unos 582 m³ al año. Parece mucho, y tomar ese número para elegir depósito es el error que vamos a desmontar. Reparte esos 582 m³ por meses y el cuadro cambia por completo:
| Mes | Lluvia (mm) | Captación (m³) |
|---|---|---|
| Enero | 66 | 71 |
| Febrero | 50 | 54 |
| Marzo | 36 | 39 |
| Abril | 54 | 58 |
| Mayo | 30 | 32 |
| Junio | 10 | 11 |
| Julio | 2 | 2 |
| Agosto | 5 | 5 |
| Septiembre | 27 | 29 |
| Octubre | 68 | 73 |
| Noviembre | 91 | 98 |
| Diciembre | 99 | 107 |
| Año | 539 | unos 581 |
El valor anual que publica AEMET (539 mm) y la suma de sus doce valores mensuales (538 mm) difieren en 1 mm por el redondeo en origen: de ahí los 582 m³ de la cuenta anual y los 581 m³ de la suma mes a mes. En diciembre la cubierta recoge 107 m³; en julio, 2 m³. La misma nave, el mismo cielo, y un mes capta más de cincuenta veces lo que capta otro. Ese es el dato que el total anual esconde.
Por qué el total anual engaña
Pongamos un consumo. Supongamos que la explotación gasta 40 m³ al mes (480 m³ al año) de forma constante — es una hipótesis para el ejemplo; tu consumo real lo pones tú. Sobre el papel, el balance anual es cómodo: captas 581 m³ y gastas 480, sobran unos 101 m³ al año. Parece que con cualquier depósito razonable vas sobrado.
No es así. Si sigues el nivel del depósito mes a mes — llenándose cuando la captación supera al consumo y vaciándose cuando no —, el verano encadena déficit tras déficit: en junio faltan 29 m³, en julio 38, en agosto 35. El depósito tiene que llegar al otoño con agua suficiente para cubrir toda esa racha seca, y la caída acumulada de mayo a septiembre es de 121 m³. La capacidad que de verdad evita quedarte sin agua en esa nave de Sevilla es la talla de 130 m³ para agua de lluvia (15,30 × 7,40 m, 1,60 m lleno, 305 kg en vacío): una quinta parte de lo que captas al año, y muchas veces lo que recoge el mes más seco.
El mes que fija el depósito es el más seco, no el más lluvioso
El mes más lluvioso (diciembre, 107 m³) no dimensiona nada: cuando el depósito ya está lleno, el agua que sobra rebosa y se pierde, por mucho que llueva. Lo que fija la capacidad es lo contrario — la longitud y la profundidad de la estación seca —, y esa racha la marcan los meses de verano, cuando la cubierta apenas aporta y el depósito solo resta. Dimensionas el depósito para sobrevivir al mes más seco al final de una racha seca, no para capturar el mes más lluvioso. Compara ahora la misma nave de 1.200 m² en A Coruña, donde llueve prácticamente todo el año:
| Sevilla | A Coruña | |
|---|---|---|
| Captación anual | unos 581 m³ | unos 1.094 m³ |
| Balance anual (consumo 40 m³/mes) | +101 m³ | +614 m³ |
| Mes más seco (captación) | julio, 2 m³ | julio, 37 m³ |
| Depósito que realmente hace falta | talla de 130 m³ | 5 m³ |
El resultado es el que echa por tierra el total anual: A Coruña capta casi el doble de agua al año que Sevilla y necesita un depósito unas veinticuatro veces más pequeño. No es que el total anual sea un número impreciso; es que apunta en dirección contraria a la que pide el depósito. En A Coruña julio ya aporta 37 m³, casi el consumo del mes, así que no hay racha seca que cubrir. En Sevilla julio aporta 2 m³ y hay que haber guardado agua desde la primavera. Lo que dimensiona el depósito no es cuánta agua cae, sino cómo de repartida cae y cuánto dura el periodo seco.
Cobertura y superficie de equilibrio
Hay dos cantidades que ponen número a todo esto, y nuestra calculadora ya las devuelve. La cobertura es el porcentaje de tu consumo que la lluvia captada puede cubrir a lo largo del año. La superficie de equilibrio es los metros de cubierta que harían falta para que la captación iguale justo a lo que gastas. Si la cubierta no recoge lo que consumes, ninguna capacidad de depósito lo arregla — el agua no está —, y la superficie de equilibrio te dice cuánta cubierta te falta.
Puedes calcular tu caso en la calculadora con tus propios metros, tu pluviometría y tu consumo.
Del volumen captado a la capacidad que pides
Una vez tienes el déficit de la estación seca, ya sabes qué capacidad pedir: la talla inmediatamente superior a esa cifra, no el total anual ni el mes punta. Un depósito flexible para agua de lluvia se instala en la talla que te sale del cálculo sin obra de fábrica, y su uso más habitual con agua captada es el riego: si ese es tu caso, el agua de riego tiene sus propias consideraciones de llenado y vaciado.
Y si lo que quieres es cruzar la captación con lo que de verdad consume la explotación, el reverso de este cálculo está en cuánta agua necesita tu explotación: este artículo mira la oferta (lo que cae), y aquel mira la demanda (lo que gastas). El depósito vive entre los dos.
Cuatro errores al calcular la captación
Cuatro fallos explican casi todas las captaciones que no cuadran con lo que la cubierta recoge de verdad:
- No descontar las primeras aguas. El primer chaparrón tras una temporada seca arrastra polvo, hojas y excrementos de la cubierta. El primer lavado —los primeros 1–2 mm de cada lluvia— es una deducción aparte del coeficiente: un prefiltro o un desviador de primeras aguas los aparta antes de que entren al depósito. Réstalos del cálculo; no van incluidos en el coeficiente de escorrentía.
- Usar la superficie del faldón en vez de la proyectada. Como vimos, la lluvia se mide en planta. Tomar los metros reales de la chapa inclinada infla la captación y lleva a sobredimensionar.
- Un canalón infradimensionado. El canalón y la bajante tienen que evacuar el caudal punta de una tormenta fuerte. Si se quedan cortos, el agua desborda por encima y se pierde aunque el depósito esté medio vacío: el cuello de botella no es el depósito, es la conducción.
- Contar el agua que rebosa. Cuando el depósito está lleno, todo lo que entra de más sale por el aliviadero. Ese agua de los meses de más lluvia no se puede guardar, así que no cuenta para dimensionar: incluirla es exactamente el error del total anual.
De dónde salen estas cifras
La pluviometría de este artículo es de AEMET (Agencia Estatal de Meteorología), de sus Valores climatológicos normales — columna R, precipitación media mensual en mm — para las estaciones de Sevilla Aeropuerto (indicativo 5783) y A Coruña (indicativo 1387), serie 1981-2010. Son normales climatológicas de treinta años, no la lluvia de un año concreto: para tu caso, busca la estación más cercana a tu explotación.
El consumo de 40 m³ al mes es una hipótesis del ejemplo, no un dato publicado ni una media del sector: sirve para enseñar el método, y en tu cálculo va tu consumo real. La capacidad sale de un balance mensual: el almacenamiento necesario es la mayor caída acumulada del nivel durante la estación seca, contando que lo que rebosa cuando el depósito está lleno se pierde.
Preguntas frecuentes
Porque el agua no cae repartida por igual: en buena parte de España más de la mitad llega en pocos meses y el verano apenas aporta. Un depósito pensado para el total anual se desborda en invierno y se queda vacío en verano. La capacidad la fija el déficit acumulado de la estación seca, no la suma de los doce meses.
Según los valores que usa nuestra calculadora: chapa o panel sándwich 0,90; teja 0,85; hormigón 0,80; plástico de invernadero 0,70; y escorrentía sobre terreno 0,45. El coeficiente es la fracción de la lluvia que llega realmente al depósito; el resto se pierde por el mojado del propio material, la evaporación y las pérdidas superficiales de escorrentía. El primer lavado se descuenta aparte.
En los Valores climatológicos normales de AEMET (Agencia Estatal de Meteorología), que publican la precipitación media de cada mes para cada estación. Busca la estación más cercana a tu explotación y usa su precipitación mensual en mm, mes a mes, no solo el total anual: ese reparto es justo el dato que necesitas para dimensionar.
El exceso rebosa por el aliviadero y se pierde, porque un depósito no guarda más que su capacidad. Por eso sobredimensionar pensando en los meses de más lluvia no aporta nada: el agua que no cabe se va igual. La capacidad útil la marca cuánto necesitas cubrir durante los meses secos, no el pico de lluvia.
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