Instalar un depósito flexible es sencillo y no requiere obra civil: basta con nivelar y limpiar la superficie, desplegar el depósito sobre el terreno, conectar las bocas de entrada y salida y realizar un primer llenado progresivo. Un depósito autoportante queda operativo en pocas horas, sin cimentación ni permisos de obra.
A diferencia de un depósito rígido, el depósito flexible es autoportante: se sostiene por sí mismo con el peso del líquido y se adapta al terreno, por lo que la instalación se reduce a preparar bien la base y conectar las tomas. En esta guía paso a paso verás cómo preparar el terreno, desplegar y montar el depósito, realizar las conexiones y ponerlo en marcha, además del mantenimiento básico para alargar su vida útil.
Antes de preparar la base, dimensiona antes de instalar: calcula tus m³ para saber el espacio en planta que va a ocupar el depósito.
Preparación del terreno
La instalación empieza por la base: una plataforma plana, nivelada y libre de aristas es lo que más influye en la durabilidad del depósito.
- Nivela la superficie, sin pendiente. La plataforma va nivelada, a una sola cota y sin pendiente, igual que indican las fichas de las cuatro gamas. Un desnivel manda el líquido hacia un lado y el depósito se desplaza al llenarse. El drenaje se resuelve en el terreno de alrededor, nunca bajo la lona.
- Dimensiona la plataforma. Prepara el largo y el ancho del depósito en vacío más 1 m por lado. Es el mismo margen perimetral con el que la calculadora estima la obra, el geotextil y el vallado, y te deja sitio para las conexiones y para segar alrededor sin acercar la maquinaria a la lona.
- Retira objetos punzantes. Quita piedras, raíces, restos metálicos y cualquier arista que pueda dañar la lona. El terreno debe quedar limpio y uniforme.
- Protege la base. Sobre suelos con grava o piedras, extiende un geotextil y encima una capa de arena fina bajo el depósito: el geotextil separa las capas y evita que suban piedras y raíces, y la arena evita el punzonamiento. Los espesores y la granulometría los fija la empresa que prepare el terreno según tu suelo.
- Comprueba que el terreno aguanta. El suelo tiene que soportar el depósito lleno sin asentarse ni erosionarse. La carga se estima como altura llena × densidad del líquido: con la altura máxima de catálogo, 1,60 m, salen unas 1,6 t/m² con agua y unas 2,1 t/m² con solución nitrogenada N-32. Son cifras calculadas de la ficha, orientativas: si el terreno es impermeable, drénalo, y si tienes dudas sobre la portancia, que la defina una empresa de obra civil.
No se necesita solera de hormigón ni cimentación: el depósito flexible se apoya directamente sobre el terreno preparado.
Paso a paso del montaje
Con la base lista, el montaje del depósito flexible se realiza en pocos pasos y sin maquinaria pesada:
- 1. Desembala y despliega. Extiende el depósito plegado sobre la superficie preparada, orientándolo según la posición de las bocas de entrada y salida.
- 2. Posiciona el depósito. Alinéalo dejando accesibles las conexiones y el punto de vaciado en el lado por el que vayas a sacar el líquido.
- 3. Comprueba el asentamiento. Verifica que la lona quede totalmente plana, sin pliegues forzados ni dobleces bajo las tomas.
- 4. Prepara las conexiones antes del llenado (ver sección siguiente).
El despliegue de un depósito flexible es rápido y reversible: al ser plegable, también puede vaciarse, recogerse y reubicarse si cambian las necesidades del proyecto.
Conexiones y accesorios
Un depósito flexible se equipa con los accesorios necesarios para llenado, vaciado y seguridad:
- Boca de llenado (entrada): conexión por la que se introduce el líquido. Puede ir conectada a una bomba, a la red o a un sistema de recogida.
- Toma de vaciado (salida): situada en la parte baja para aprovechar la gravedad; permite extraer el contenido hacia el punto de uso.
- Rebosadero / aliviadero: evacúa el exceso de líquido y evita la sobrepresión durante el llenado.
- Accesorios opcionales: válvulas, racores, indicador de nivel y kit de conexión según la aplicación (riego, agua potable, pluviales, etc.).
Realiza todas las conexiones con el depósito vacío y apretadas correctamente para evitar fugas en el primer llenado.
Puesta en marcha y primer llenado
- 1. Prueba de llenado. Antes de meter el volumen completo, llena unos m³ y comprueba que el líquido se reparte por igual dentro de la lona. Si se va hacia un lado, la plataforma no está a una sola cota: para el llenado, vacía y rectifica la base antes de seguir.
- 2. Llenado progresivo. Superada la prueba, abre la entrada y llena de forma gradual, dejando que la lona se despliegue y asiente de manera uniforme, sin pasar del volumen nominal de tu talla.
- 3. Revisa las conexiones. Con el depósito ya con carga, comprueba que no haya fugas en bocas, racores y rebosadero.
- 4. Verifica el rebosadero. Asegúrate de que la salida de seguridad está libre y orientada a un punto de evacuación adecuado.
- 5. Listo para usar. Una vez estabilizado, el depósito queda operativo. El proceso completo suele resolverse en unas horas.
Para agua potable, nuestros depósitos utilizan material apto para el contacto con agua de consumo humano, conforme a los requisitos ACS (Attestation de Conformité Sanitaire) y con certificación IANESCO de no migración del material en contacto con agua. Si el montaje es provisional, mira cómo se plantea una instalación temporal para aguas residuales.
Mantenimiento y vida útil
El depósito flexible necesita un mantenimiento mínimo, y unas comprobaciones sencillas alargan su vida útil:
- Inspección periódica: revisa lona, costuras y conexiones en busca de desgaste o pequeñas fugas.
- Limpieza: vacía y enjuaga el interior según el uso y el tipo de líquido almacenado.
- Sistema cerrado = agua limpia: al ser un depósito cerrado y estanco, no entra luz solar, lo que evita la proliferación de algas y reduce la evaporación y la contaminación frente a las balsas abiertas.
- Protección de la base: mantén el terreno y el geotextil en buen estado y retira objetos que puedan acumularse bajo el depósito.
Nuestros depósitos cuentan con garantía de hasta 10 años sobre tejido y soldaduras según la gama y se basan en la tecnología de Labaronne-CITAF, fabricante de depósitos flexibles desde 1958, distribuida oficialmente en España desde 2008.
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¿Aún estás decidiendo el modelo? Repasa antes la guía sobre cómo elegir un depósito flexible.
Preguntas frecuentes
No. El depósito flexible es autoportante y no requiere solera de hormigón ni cimentación. Lo que sí necesita es una superficie nivelada a una sola cota, compactada y libre de aristas, con las medidas del depósito en vacío más 1 m por lado; sobre terrenos con piedras se recomienda un geotextil de protección y una capa de arena.
Los depósitos flexibles están diseñados para instalación en superficie sobre terreno preparado. Para instalaciones semienterradas o en fosa es necesario un estudio específico del proyecto; consúltanos tu caso antes de excavar.
La instalación es rápida: preparada la base, el despliegue, las conexiones y el primer llenado suelen completarse en unas horas, sin obra civil ni maquinaria pesada.
Sí. Al ser plegable, el depósito puede vaciarse, recogerse y trasladarse a otra ubicación, lo que lo hace ideal para instalaciones temporales o que pueden cambiar de sitio.
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