Un depósito flexible evita la obra civil: ni excavación, ni encofrado, ni hormigón. Eso no es solo una ventaja de plazo y coste — también reduce el impacto ambiental de la instalación frente a un depósito de obra o un depósito rígido de gran formato. Aquí repasamos qué significa realmente «sostenibilidad» aplicada a un depósito de almacenamiento de líquidos.
Menos obra civil, menos huella de construcción
El hormigón es uno de los materiales con mayor huella de CO₂ de la construcción, por su proceso de fabricación (cemento) y curado. Un depósito de obra o un aljibe enterrado requiere excavación, encofrado, armado y hormigonado — maquinaria pesada, tiempo de curado y, a menudo, movimiento de tierras que hay que gestionar. El depósito flexible sustituye toda esa fase por una superficie nivelada y un despliegue directo: se evita la fabricación y el curado del hormigón y el uso de maquinaria de obra.
Transporte plegado: menos volumen, menos viajes
Un depósito flexible se transporta plegado, en pocos bultos, incluso para capacidades grandes (fabricamos a medida de 2 a 2.000 m³). Frente al transporte de áridos, cemento, ferralla o paneles prefabricados que exige un depósito de obra o un tanque rígido de gran tamaño, el volumen de transporte por m³ de capacidad final es mucho menor.
Reubicable en lugar de demolido
Al no ser una estructura de obra, el depósito flexible se puede replegar y reubicar si cambian las necesidades del proyecto — una parcela distinta, una explotación que se traslada, una obra temporal que termina. Un depósito de hormigón o un aljibe enterrado, en cambio, normalmente se demuele o se abandona in situ al final de su vida útil. Esa reutilización reduce residuos de demolición.
Es un criterio que valoran especialmente los gestores de medio ambiente a la hora de elegir sistema de almacenamiento.
Vida útil y garantía
El tejido técnico de PVC con tratamiento anti-UV ofrece una vida útil observada en el sector de 15–20 años, con garantía de hasta 10 años (tejido y soldaduras) según la gama. Una vida útil larga con un único depósito, sin reposiciones frecuentes, es en sí mismo un factor de sostenibilidad frente a soluciones de menor durabilidad.
Qué NO afirmamos
Para ser precisos: no disponemos de un estudio de ciclo de vida (LCA) certificado que cuantifique en cifras el ahorro de CO₂ frente a una solución de obra, y no reclamamos ninguna certificación de sostenibilidad o ecoetiqueta sobre el producto. Lo anterior son ventajas estructurales del propio sistema (sin hormigón, sin excavación, transporte plegado, reubicable) y no una cifra medida.
Preguntas frecuentes
Reduce varios focos de impacto frente a una solución de obra: evita la fabricación y el curado de hormigón, no requiere excavación ni maquinaria pesada de obra civil, se transporta plegado (menos volumen de transporte) y es reubicable en lugar de demolerse al final de su vida útil. No disponemos de un estudio de ciclo de vida (LCA) que cuantifique el ahorro en CO₂; son ventajas estructurales del sistema, no una certificación.
Al no ser una estructura de obra fija, se puede replegar y reubicar para otro proyecto o explotación en lugar de demolerse, lo que reduce residuos de demolición frente a un depósito de hormigón.
Sí. Se transporta plegado en pocos bultos incluso en capacidades grandes, y no requiere el transporte de áridos, cemento o ferralla que exige un depósito de obra.
Sí. Se instala sobre una superficie nivelada sin excavación, encofrado ni hormigonado, por lo que no requiere la maquinaria de obra civil (excavadoras, hormigonera) que sí necesita un depósito enterrado.
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